Honduras: con importante ventaja ganó el candidato conservador
TEGUCIGALPA.- Tras imponerse con una clara ventaja sobre sus competidores, el derechista y hacendado Porfirio Lobo ganó las elecciones presidenciales de Honduras y prometió dialogar para superar la crisis desatada meses atrás por el golpe de Estado, luego de que los comicios, considerados “una mentira” por el derrocado mandatario Manuel Zelaya, fueran desconocidos por gran parte de América Latina pero avalados por Washington.
Lobo, un diputado de 61 años del derechista y opositor Partido Nacional, obtuvo casi un 56 por ciento de los votos frente a un 38 por ciento de Elvin Santos, del Partido Liberal, cuando habían sido computados más de la mitad de los 2,6 millones de sufragios, señaló el Tribunal Supremo Electoral (TSE) citando datos preliminares.
“Sin temor a las amenazas, sin dejarse llevar por negros presagios, Honduras ha decidido su propio futuro para terminar de una vez por todas con la crisis que tanto nos ha afectado y que tanto daño ha hecho a los más necesitados”, dijo Lobo ante sus simpatizantes después de proclamarse vencedor. Por su parte, Santos admitió su derrota en las elecciones y ofreció su colaboración al mandatario electo.
Simpático, afable y de sonrisa fácil, necesitará mucho más que carisma para conciliar a una sociedad dividida tras el golpe de Estado y azotada cruelmente por la crisis económica. También tendrá que convencer a los países que rechazan los comicios del domingo, celebrados bajo el gobierno de facto, para que vuelvan a insertar a Honduras en la comunidad de naciones democráticas de la que fue expulsada.
Lobo deberá tomar las riendas de un dividido país al que la mayoría de la comunidad internacional le dio la espalda tras el golpe que derrocó el 28 de junio al mandatario Manuel Zelaya. Aunque Estados Unidos -el mayor socio comercial del país- se mostró dispuesto a reconocer al ganador, países como Brasil, la Argentina y Venezuela aseguraron que no avalarán al vencedor porque sería respaldar a los líderes del golpe. Los comicios celebrados sólo fueron reconocidos por parte de la comunidad internacional.
En ese sentido, Lobo ofreció una “mano abierta franca y sincera para formar un gobierno de unidad nacional, de reconciliación”. “No es tiempo ya de más divisiones, es hora de sumar y multiplicar, dejemos atrás las diferencias, vamos adelante todos juntos por Honduras”, dijo.
Por su parte, el TSE dijo que la participación fue de 61,3% (casi 10 puntos más que en 2005). Así, el gran perdedor de estos comicios fue Zelaya, quien había pedido a los hondureños que no acudieran a votar para no legitimar el golpe de Estado. Sin embargo, el depuesto presidente aseguró que el régimen de facto “infló” los resultados de la elección para “convertirla en una mentira para los hondureños”.
Clima de tensión. Más de 16.000 soldados, 14.000 policías y 5000 reservistas fueron desplegados por el régimen de facto para evitar incidentes. Y según el TSE, unos 300 observadores internacionales supervisaron los comicios, a pesar de que no estuvieron presentes las misiones de la OEA y de la Unión Europea, que tradicionalmente verifican los procesos electorales en la región.
La jornada electoral transcurrió con relativa calma en Tegucigalpa, aunque en San Pedro Sula hubo choques entre varios cientos de partidarios de Zelaya y la policía. En los enfrentamientos, decenas de personas resultaron detenidas.
Los zelayistas denunciaron también “allanamientos arbitrarios” en locales y domicilios de activistas contrarios al golpe y “acciones de intimidación y cercos militares” en los barrios populares de las principales ciudades del país. FUENTE: LA NACION


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